domingo 24 de junio del 2018

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Mojones en el Charco por la amnesia anterógrada de la política conejera

Lo que ha pasado en el Charco de San Ginés es una buena muestra de cómo funcionan las cosas en esta isla. 

Lleva pasando desde hace lustros pero nadie pone remedio. La pelota va de un tejado a otro y el problema sin resolver. Esperemos que, ahora sí, los responsables del Ayuntamiento de Arrecife, del Cabildo de Lanzarote, de la antaño Inalsa ahora Canal Gestión, de Pixar o de Lucasfilm Ltd., quien sea, se ponga manos a la obra.

Pero no sólo con eso. La lista de tareas pendientes en la isla sobrepasa la capacidad de algunas agendas y de muchas conciencias.

Algunos culparán a los que están ahora, otros estarán cansados de más de lo mismo, otros acusarán a los que han estado y que se han ido, o a los que han estado y aún siguen y seguirán sempiternamente. Da igual pero pónganse de acuerdo.

Y que alguien le diga a Canal Gestión que priorice el cambio de las vetustas tuberías y las estaciones de bombeo, en vez de preocuparse como está haciendo por incrementar contadores para multiplicar los beneficios. Qué bien le ha venido a Lanzarote que el agua cayera en manos privadas, se atreve a decir alguno desde su sillón sin sonrojarse.

Y de paso hablen de las cifras del paro, y de la surrealista relación entre ocupación y desempleo, del precio de la gasolina, de las energías renovables, del campo o la industria conejeros y de tantas cosas que, en definitiva, preocupan a los ciudadanos de estas dos islas y que parece no preocupan a todos los que ostentan responsabilidades políticas.

Al ver como los vertidos fecales caían a los pies de los huesos de la ballena que ha acabado sus días en el Charco me ha venido a la mente lo que en psicología se llama amnesia anterógrada. Es el caso voluntario de muchos de nuestros mandamases. Se acuerdan de lo que quieren y, en muchos casos, olvidan las cosas de un día para otro o, mejor dicho, de unas elecciones para otras. Escribía David Hume que “nada es más sorprendente que la implícita sumisión con que los hombres resignan sus sentimientos y sus pasiones ante las de sus gobernantes”. Palabras actuales que tienen dos siglos y medio.

Han conseguido prostituir hasta un término del mundo de la psicología como el citado anteriormente. Pero de las entrañas de la esperanza surgen cosas positivas hasta al hablar de términos como ese. A pesar del uso torticero que algunos hacen de ese tipo de amnesia, en la realidad que nosotros si habitamos hay casos como el de Clive Wearing, que en esas tinieblas en las que no reconoce nada tras unos segundos, permanecen algunas joyas impagables que demuestran que la vida merece la pena, a pesar de los esfuerzos de muchos de los que nos timonean sin merecerlo. ¿Se imaginan que tras siete segundos todo se volviera negro y despertaran en un mundo nuevo? ¿Que no tuvieran pensamientos? ¿Que vivieran sin vivir?

Cuando a Clive Wearing le preguntan sobre su mujer dice con aparente gran lucidez que "el paraíso llega a la tierra" y que "el amor en la vida significa todo". El, sin tener nada, lo tiene todo. Debemos hacerle caso. Aunque sólo tenga siete segundos de memoria, sabe más que muchos que viven casi un siglo. Hay esperanza. Aunque se empeñen en robárnosla desde los cuatro puntos cardinales.

 

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