jueves 25 de mayo del 2017

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El PP rechaza en el Senado la propuesta de Nueva Canarias sobre la precariedad sociolaboral de las camareras de piso

El Partido Popular ha rechazado hoy en solitario en el Senado la iniciativa presentada por Nueva Canarias a través de su senadora por la isla de Gran Canaria, Mª José López Santana, ante la Comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital de la Cámara Alta, y con la que pretendía crear una ponencia de estudio “sobre la situación laboral de las camareras de piso del sector turístico”. La propuesta de NC, que sí ha contado con el apoyo del resto de grupos parlamentarios, finalmente no ha prosperado por la negativa de los ‘populares’.

Para la parlamentaria nacionalista de izquierdas “la situación sociolaboral de las camareras de piso afecta directamente al corazón del turismo. Sin ellas no hay hoteles limpios y no hay turistas. Sin ellas, el turismo muere”, reclamó. El rechazo del grupo ‘popular’ a abordar siquiera la “gravísima” situación de precariedad laboral que sufren las denominadas “kellys”, es un voto “en contra de la calidad del empleo, de la protección de la salud, de la igualdad, y de la dignidad de los trabajadores”, reprochó López Santana.

 

La senadora grancanaria, que subrayó la actividad hotelera como “nuclear” en el seno de la industria turística, hizo un amplio repaso sobre cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan las camareras de piso como consecuencia de su trabajo. Así, destacó los “salarios de miseria”, la “pérdida de derechos laborales”, las dificultades para percibir una pensión justa, o la “excesiva carga laboral” que afrontan estas trabajadoras tras la reducción de las plantillas por parte de las empresas “amparadas en la crisis económica”. “La cantidad de trabajo que este colectivo, predominantemente femenino, venía desempeñando se ha incrementado hasta niveles indignos e inasumibles, constituyendo auténticos casos de explotación laboral”, criticó con dureza.

 

En cuanto a las consecuencias para la salud “física y psíquica” derivadas de la labor desempeñada por las camareras de piso, López Santana detalló algunas de las más importantes como “hernias, artrosis severa en las articulaciones, lumbalgia, síndrome del túnel carpiano, altos índices de ansiedad y depresión”. “No obstante –continuó-, a pesar de los dolores para desarrollar su trabajo, en muy pocas ocasiones optan por solicitar la baja por enfermedad a la que tendrían derecho por el miedo a perder el puesto de trabajo y las dificultades de inserción laboral”, así como también la "inestabilidad" provocada por la "temporalidad", y que lleva a algunas trabajadoras a renovar sus contratos "semanalmente"

 

López Santana, que realizó una intervención calificada de “emotiva”, alegó que “el beneficio de unos pocos no se puede sustentar con la precariedad laboral y la explotación de otros”. A su juicio, “es de justicia que se atienda a este colectivo, y que se aborden de manera inmediata sus necesidades y reivindicaciones”, porque “cuando miles de mujeres se organizan para defender sus derechos, están lanzando un mensaje a los responsables públicos que no podemos desoír”, remachó.

A continuación se incluye la intervención íntegra de la senadora de NC, María José López Santana, ante la Comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital:

 

"La primera vez que entré en la lencería de un hotel, el lugar en el que mayoritariamente se organiza el trabajo de las camareras de piso, tenía yo seis meses de vida. Mi madre fue primero camarera de piso y posteriormente gobernanta de un complejo turístico. Por tanto, conozco esta problemática de primera mano.

 

Las he visto trabajar hasta la extenuación. Nunca las vi caminando, siempre corriendo, siempre sudando. Las he visto tomar medicación desde primera hora de la mañana, usar fajas de sujeción, tobilleras, rodilleras, muñequeras. Las he visto coger bajas médicas por lumbalgia, he visto cicatrices por operaciones de túnel carpiano y de hernias discales. Las he visto arrastrar camas y carros de ropa. Las he visto suspirar esperando por la jubilación, y como cada día de cada año se les hacía más cuesta arriba. Las he visto llorar. He visto como las trataban como el último eslabón de una cadena del que en realidad son el eje principal. Por eso, porque he convivido con ellas, quiero decir que es un orgullo para mí traer hoy aquí esta iniciativa que pide la creación de una ponencia que estudie de manera integral la situación sociolaboral que están sufriendo las camareras de piso.

 

La actividad hotelera es el elemento nuclear de la industria turística y en ella es fundamental el trabajo realizado por las camareras de pisos. Actualmente trabajan más 15.000 camareras en Canarias y alrededor de 200.000 en todo el Estado. Ellas son uno de los ejes que vertebran este sector, fundamental para el desarrollo socioeconómico del archipiélago, así como de otros territorios. Su trabajo es esencial para el bienestar de los turistas. Sin embargo, su actividad laboral, mal remunerada, no ha estado nunca ni prestigiada, ni valorada. Y tampoco ha estado correctamente protegida por el sistema.

 

Al amparo de la crisis económica, las empresas turísticas han reducido drásticamente las plantillas, por lo que la cantidad de trabajo que este colectivo, predominantemente femenino, venía desempeñando se ha incrementado hasta niveles indignos e inasumibles, constituyendo auténticos casos de explotación laboral.

 

Donde antes se hacían 6 apartamentos de 60 metros cuadrados (el tamaño medio de una vivienda habitual) en 7 horas y media. Ahora se hacen 8 en 4 horas.  En hoteles de 4 y 5 estrellas en los años 70 se hacían 13 habitaciones de media, hoy se hacen entre 20 y 30. La imposibilidad física de terminar el trabajo en tiempo real está provocando que se trabajen miles de horas extras sin cobrarlas.

 

A esto hay que sumarle que se ha perdido la estabilidad en el empleo. Estamos hablando de muchas trabajadoras que renuevan sus contratos semanalmente, con la pérdida de sus correspondientes derechos laborales: antigüedad, vacaciones, pagas extras...

 

Por otra parte, y cada vez con más frecuencia, las empresas hoteleras recurren a la externalización del servicio, subcontratando a agencias con trabajadoras sujetas a convenios ajenos al de hostelería, ya que estos contemplan peores condiciones laborales y salariales.

 

Además, la dureza del trabajo realizado, agravada por el exceso de carga laboral, está generando serias consecuencias para la salud física y psíquica de las trabajadoras: hernias, artrosis severa en las articulaciones, lumbalgia, síndrome del túnel carpiano, altos índices de ansiedad y depresión. De hecho, en la mayoría de los casos empiezan la jornada laboral tomando medicación.

 

No obstante, a pesar de  los dolores para desarrollar su trabajo, en muy pocas ocasiones optan por solicitar la baja por enfermedad a la que tendrían derecho por el miedo a perder el puesto de trabajo y las dificultades de inserción laboral. El último ejemplo lo tenemos en una camarera de piso de Lanzarote, que tras sufrir quemaduras en su trabajo, acabó perdiéndolo. 

 

Otro problema añadido es que las enfermedades que padecen, derivadas directamente de la actividad laboral que desempeñan, son consideradas como comunes y no como profesionales, tal y como deberían ser reconocidas. 

 

El desgaste físico y psíquico es tal que la mayoría de las camareras de pisos dejan el trabajo antes de la edad de jubilación o llegan a ella con problemas graves de salud. Las trabajadoras que se ven forzadas a un abandono prematuro de su puesto de trabajo sufren una mayor precariedad económica que tiene incidencia directa en la pensión de jubilación. A esto hay que sumarle los sueldos de miseria que perciben. Se ha llegado a ofertar dos euros por habitación limpiada.

 

Por ello, miles de mujeres de Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote, Barcelona, Benidorm, Cádiz, Madrid y Mallorca se han organizado y han constituido asociaciones para defender sus derechos. Estamos hablando de miles. Cuando miles de mujeres se organizan para defender sus derechos están lanzando un mensaje a los responsables públicos que no podemos desoír. Estamos hablando de un colectivo cuyas condiciones laborales son más propias del s.XIX que del s.XXI.

 

Debemos abordar esta cuestión sin más demora. La responsabilidad de revertir esta situación está aquí, en nosotros: en las Cortes Generales. Y debemos hacerlo en esta Comisión, la de Turismo, porque  la situación sociolaboral de las camareras de piso afecta directamente al corazón del turismo: sin ellas no hay hoteles limpios, y no hay turistas. Sin ellas el turismo muere.

 

Pero además es que se trata de una problemática transversal, que afecta al empleo, a la sanidad, a las pensiones, a la igualdad, a la economía. Y no solo a la inspección laboral. Todo está nucleado en torno a un mismo eje: la actividad turística.

 

Esta Semana Santa se han alcanzado cifras récords de ocupación hotelera. Si esos hoteles no hubieran estado en perfecta condiciones de limpieza esos turistas no habrían venido jamás.

 

El beneficio de unos pocos no se puede sustentar con la precariedad laboral y la explotación de otros. Es de justicia que se atienda a este colectivo, y que se aborden de manera inmediata sus necesidades y reivindicaciones. Por eso, por ellas, les pido el voto a favor al resto de los grupos. Y a los que voten que NO, ya les avanzo que van a tener que votar muchas veces más que no, porque desde Nueva Canarias no vamos a cejar hasta que se aborde en profundidad esta cuestión".

 

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