miércoles 28 de junio del 2017

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La deriva insularista de Nueva Gran Canaria por Pedro San Ginés

Vaya por delante mi debilidad por la isla de Gran Canaria, lejos de la creencia generalizada de que los lanzaroteños tenemos cierta querencia por la otra isla capitalina. No sé si será porque allí viven "emigrados" los ocho hermanos de mi padre y una treintena de primos, o más bien sea porque tuve la oportunidad de estudiar en Gran Canaria y conocerla de primera mano como la  isla más completa de Canarias, paisajísticamente hablando, y de sus gentes como las que, en general, gozan del mejor sentido del humor.

Pero centrando el motivo de este artículo, el caso es que resulta muy preocupante la deriva insularista en la que desde hace mucho tiempo se ha embarcado Nueva Canarias (NC), y que ha alcanzado su máxima expresión a cuenta de la distribución de los fondos del FDCAN.

Razón tiene el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, en que esos recursos como poco debieron haberse distribuido al menos como fondos REF, de tal forma que el Gobierno de Canarias se reservase un 42%, correspondiendo el 58% restante a las islas. Concretamente, 34,6 millones de euros es lo que correspondería a Gran Canaria con ese criterio, ni más ni menos. Pura aritmética. Ocurre que el presidente del Gobierno de Canarias aceptó distribuir también a las islas su 42% a través de lo que vino a denominarse Fondo de Desarrollo de Canarias (FDCAN), de tal manera que todas las islas, sin excepción, resultasen beneficiadas. Bien es cierto que especialmente las islas que sufren una doble insularidad, en un gesto de solidaridad sin precedentes en la historia de Canarias y que en realidad afecta sólo a una parte infinitesimal de los presupuestos de la comunidad autónoma.

Este planteamiento solidario fue aceptado y entendido por todos los presidentes de Cabildo salvo el de Gran Canaria -a pesar de obtener más recursos que aquellos a los que como isla tenía derecho- que pretendió imponer al Gobierno lo que debía hacer también con su parte. No obstante, tras un largo proceso se elevó propuesta al Consejo de Gobierno que otorgaba al conjunto de Gran Canaria más de 45 millones de euros anuales provenientes del FDCAN, es decir, bastante más que aquellos 34 millones a los que en puridad tiene derecho.

Pues bien, el caso es que la deriva insularista de NC fue tal, que no sólo rechazaron dicha propuesta que decían entender insuficiente para Gran Canaria, sino que paradójicamente presentaron una propuesta alternativa que obtuvo el respaldo del resto de partidos en la oposición en la cámara autonómica, además del PSOE entonces en el Gobierno, que dejaba a Gran Canaria con apenas 13 millones de euros anuales -otra vez pura aritmética contrastable- frente a los más de 45 millones que tenía; y lo hacía privando al conjunto de las islas precisamente del derecho que tenemos como fondos REF que son, y que supuestamente tanto defendía NC, atribuyendo al Gobierno aproximadamente el doble de ese 42% que todo lo más le correspondería, y todo bajo el pretexto de las necesidades sociales de las que se olvidaron por completo cuando concurrieron al FCDAN pretendiendo el triple.

Desde fuera se observa con preocupación cómo desde que Nueva Gran Canaria se escindió de CC, han sido muchos “líderes insulares” los que han hecho del pleito insular y del más rancio insularismo su razón de ser política, y lo que es peor, son precisamente los responsables de este despropósito y nefasto resultado para los intereses de la propia Gran Canaria -de haber prosperado su propuesta- quienes acusan al resto de las islas y presidentes de ser los insularistas. "Ya el conejo me riscó la perra" dice el sabio refranero, y es que se me antoja complicado construir una Canarias nueva con estas viejas políticas que en el fondo delatan el origen insularista del partido incorporado a su ADN en su primigenio nombre, “Nueva Gran Canaria”.     

En definitiva, no tengo dudas de que el presidente de NC y sus líderes insularistas seguirán vociferando contra el presidente del Gobierno y Coalición Canaria como a la peor lacra de esta tierra -ojalá me equivoque porque sigo soñando con la unidad nacionalista- pero lo cierto es que ha tenido que ser el propio Clavijo y su Consejo de Gobierno -ya con  Coalición Canaria en solitario- quienes finalmente restituyeran a Gran Canaria los más de 40 millones de euros anuales que Nueva Canarias le había hurtado en su grotesca deriva insularista. Por eso, y por ninguna otra razón, ayer firmaba también NC y el Cabildo de Gran Canaria el convenio del FDCAN, porque serán manipuladores y demagogos, pero no tontos y saben que Gran Canaria también ha ganado a pesar de ellos.

 

 

 

 

 

 

 

Pedro M. San Ginés Gutiérrez, presidente del Cabildo de Lanzarote.

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